martes, 12 de mayo de 2009

El día en que California...

El día en que California fue territorio Argentino
La flota comandada por Hipólito Bouchard puso proa a la capital más boreal del imperio español en América: San Carlos de Monterrey, en la Alta California. La flota argentina ancló frente a tierras que serían escenario de las aventuras de El zorro y el sargento García el 22 de noviembre de 1818.
A poco de llegar, Bouchard ordenó a su teniente Pedro Cornet, que comandaba la goleta Chacabuco, que inspeccionara el estado de las defensas españolas.
Al amanecer del 23, los dos buques argentinos comenzaron a bombardear el fuerte de Monterrey. Desde tierra respondieron con fuego a discreción. El combate se prolongó hasta la mañana del 24, cuándo Bouchard y doscientos de los suyos pudieron desembacar y establecer una cabeza de playa. Derrotaron a una fuerza de cabellería de más de trescientos hombres. California era argentina: la bandera que creó Belgrano flameaba en lo alto de todos los edificios de Monterrey y el jefe francoargentino ordenó requisar los víveres y las propiedades del rey. Nada español quedó en pie, comenzando por la residencia de gobernador y continuando por todas las piezas de artillería que no pudieron ser embarcadas. Sólo respetaron las propiedades de los americanos, que según el testimonio de los revolucionarios locales apoyaban la causa de la libertad. Seis meses demandaría la reconstrucción de la capital.
Bouchard recibió informes sobre la existencia del "rancho El refugio". Sus espías le informaron que en aquella estancia propierdad de un español "se martirizaba a los patriotas de México". El corsario armó un pelotón de sesenta hombres que partió en busca del personaje, que pudo darse a la fuga. Los hombres de Bouchard liberaron a los detenidos y capturaron a dos oficiales y dos soldados enemigos. Del rancho no quedó ni la memoria.
Tras el ataque a Monterrey las tropas de Bouchard llegaron a Santa Bárbara, donde había decenas de patriotas detenidos. Todos fueron liberados por los argentinos. El 11 de agosto de 1818 las naves criollas llegaron a San Juan Capistrano. Bouchard intimó al jefe español del poblado, quien no tuvo ejor idea que contestar al pedido de rendición diciendo que "tenía bastante pólvora y balas para darle". La provocación fue respondida. Cien hombres al mando de Cornet incendiaron el pueblo; sólo dejaron en pie la iglesia y las propiedades de "americanos amigos". Se desconoce la suerte que corrió el temerario jefe español.
La campaña prosiguió con rumbo sur. El 25 de enero de 1819, Bouchard bloqueó el puerto de San Blas y el 11 de marzo atacó y bloqueó el puerto de Acapulco. En gautemala destruyó Sonsonante y capturó varios bergantines enemigos.
En Nicaragua, los corsarios de las goletas La Argentina y la Chacabuco tomaron Realejo, uno de los principales puertos españoles del Pacífico, y se apoderadon de cuatro buques españoles. Allí, Bouchard redactoó el siguiente parte de guerra: " El 2 de abril llegué frente al puerto del Realejo, y en el mismo apresté dos lanchas con cañones de a cuatro y dos botes con cincuenta hombres y tres buques; la Laurentana fue quemada al día siguiente porque tratando de rescatarla su dueño sólo me ofertaba 4.000 duros. La maría Sofía llevaré para poner a las ódenes de V.E. El bergantín San Antonio fue quemado también porque sólo me ofertó su dueño 6.000 duros. El lugre llamado San José me acompañara por ser de excelentes calidades"
La imagén del crucero La Argentina se transformó en un símbolo de terror para las fuerzas españolas y de luchan contra la tiranía para los patriotas americanos. La casi totalidad de los países de Centroamérica que se irán constituyendo, diseñarán sus banderas basándose en la celeste y blanca creada por Belgrano y exhibida con orgullo en los mástiles de las naves de Bouchard.
La travesía de La Argentina fue resumida así por Bartolomé Mitre. "Una campaña de dos años dando la vuelta al mundo en medio de continuos trabajos y peligros, una navegación de diez o doce mil millas por los más remotos mares de la tierra, en que se domina una sublevación, se sofoca un incendio a bordo, se impide el tráfico de esclavos en Madagascar, se derrota a piratas malayos en Macasar, se bloquea a Filipinas, anonando su comercio y su marina de guerra, se domina parte de Oceanía imponiendo la ley, a sus más grandes retes por la diplomacia o por la fuerza; en que se toma por asalto la capital de la Alta California, se derrama el espanto en las costas de México, se hace otro tanto en Centroamérica, se establecen bloqueos entre San Blas y Acapulco, se toma a viva fuerza el puerto de Realejo apresándose en este intervalo más de veinte piezas de artillería, rescatando un buque de guerra de la Nación y aprisionando o quemando como venticinco buques enemigos"
Felipe Pigna, La historia en foco,Revista "Viva" de Diario Clarín, Domingo 10 de Mayo de 2009

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